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Villavicencio, con más vueltas que un caracol

Seguramente muchos conocerán este lugar sin saberlo. En la etiqueta de la botella de agua mineral que lleva el nombre de la zona se ve una foto con el antiguo hotel y las montañas que lo rodean. Es verdad que por obra del fotoshop el hotel, que permanece cerrado desde hace aproximadamente 30 años, se ve en mejor estado de lo que realmente está, pero los jardines y el paisaje precordillerano merecen una visita.

A 50 km de Mendoza y con casi 70.000 hectáreas, la Reserva Natural Villavicencio, de donde se obtiene el agua mineral, se creó en 2001 para preservar tres tipos de ambientes: cardonal, monte y puna (el sector más austral). Trepa desde los 900 metros hasta los 3100 en la Cruz de Paramillos, donde termina y es hogar de una gran diversidad de fauna.

Atravesada por la ruta 52, era el viejo camino hacia Uspallata hasta que se creó la actual ruta 7. Los famosos caracoles de Villavicencio, un sinfín de curvas por camino de cornisa de 17 km, son sin duda el punto destacado.

Lo llaman el camino de las 365 curvas, pero Matías Pescara, uno de los guardaparques, se encarga de la desmitificación: son 270 curvas, aunque de todas maneras esto no le quita méritos a este impresionante camino de zigzag por la montaña.

Una buena opción para recorrerlo es ir hasta Uspallata por la ruta 7 y regresar tranquilamente por Villavicencio, en descenso, para apreciar mejor el paisaje, aunque se puede ir y volver perfectamente por los caracoles.

Si se tiene suerte, en el trayecto por este camino de ripio en buen estado se cruzarán manadas de guanacos, que posarán simpáticos para la foto, y también se verán cóndores desplegando las alas.

Pero hay muchos animales más, aunque es más difícil verlos: pumas, choiques, maras, lagartos, por ejemplo. Hasta algunos que se creían extinguidos, como el gato andino. “Descubrimos un gato que creemos que es el andino, que desde hacía 30 años no se veía, aunque todavía se están haciendo estudios”, cuenta el guardaparques, de 23 años, que ya estuvo en 12 de las 14 áreas protegidas de la provincia.

Una de las dos paradas obligadas en el trayecto es Cruz de Paramillos; a unos metros, desde el mirador, se ve la cima nevada del Aconcagua. Pero a no confundirse: las montañas más próximas pertenecen al Cordón del Plata y la que se ve a la izquierda, más atrás, da la sensación de que fuera menor, es la pared sur del gran monte de 6962 metros.

La otra escala se hace en el mirador, desde donde se ve dibujado en la montaña el camino serpenteante que la envuelve; a la distancia, se distingue el hotel, rodeado de vegetación.

Se busca socio
El hotel, de 26 habitaciones y estilo normando, construido en 1940, fue uno de los símbolos de Mendoza. Los baños termales en las piletas de los jardines convocaban a la aristocracia local e internacional. Hasta que por esas cosas inexplicables cerró y quedó prácticamente como un adorno en medio de las montañas.

Se puede visitar la capilla, próxima al hotel, con techo de cañas y un fresco de principios de siglo, así como los jardines, en desnivel y rodeados de las antiguas piletas de aguas termales, uno de los destinos preferidos de los mendocinos durante los fines de semana.

“Estamos buscando un socio del mercado hotelero para reabrirlo. La estructura sirve, pero hay muchas cosas para aggiornar. Tiene 4500 metros cuadrados y apenas 26 habitaciones”, cuenta Martín Avola, gerente de producto de Villavicencio.

A unos pasos, un pequeño restaurante es la única opción para comer algo en la montaña. Ofrece chivito y jamón crudo casero, una buena opción, sin demasiadas pretensiones

Unos kilómetros más abajo, en el puesto de Vaquería, se recibe a los visitantes con una botella de agua mineral y hay un centro de interpretación con detalle de la flora, la fauna y la historia del lugar.

Largo trayecto hasta la botella
El agua Villavicencio se obtiene de la reserva. Por gravedad, el agua de la lluvia y la nieve se filtra desde los picos de los Andes hasta el interior de la montaña a través de las rocas. Recorre grandes profundidades, donde se carga de minerales y finalmente aflora en forma de manantial a 1750 metros, pura y natural. El único proceso que se realiza, antes del embotellamiento, es de filtrado.

Datos útiles
Cómo llegar
La Reserva Natural Villavicencio está a 50 kilómetros al noroeste de la ciudad de Mendoza, en el departamento de Las Heras. Se llega por la ruta 52. El camino es de asfalto hasta el hotel y de ripio hasta la Cruz de Paramillos

Gastronomía
Chivito con batatas a la miel y jamón crudo casero son las especialidades del restaurante que está a pasos del viejo hotel, única opción gastronómica en la reserva. Menú completo, 55 pesos por persona. También funciona como casa de té.

En Internet
www.villavicencio.com.ar


Fuente: La Nación

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