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Pintorescos pueblos de montaña e imponentes paisajes en el Corredor turístico Neuquén Norte

El Corredor Neuquén Norte une varios pueblos a la vera de la Ruta Provincial 43 que conforman un lugar de especiales atractivos para el turismo, en una zona de cordilleras de transición entre la de los Andes y la llamada “de los Vientos” que le otorgan marco a ríos y lagunas, y son la antesala del gran volcán Domuyo.


En el trayecto -entre la Cordillera y la Ruta Nacional 40- se encuentran Manzano Amargo, Varvarco y Las Ovejas, pequeños pueblos de montaña, y Andacollo, Huinganco y Chos Malal, de mayor envergadura.

Rodeada por los ríos Neuquén y Curi Leuvu, Chos Malal fue antiguamente la capital de la provincia y en la actualidad es cabecera del departamento del mismo nombre, a unos 440 kilómetros de la ciudad de Neuquén, y cuenta con 13 mil habitantes.

Para disfrutar del Corredor Neuquén Norte, lo ideal es asentarse en Chos Malal y recorrer los pueblo en el día, a los largo de los 140 kilómetros hasta Manzano Amargo, el más distante del circuito.

Dentro del corredor resulta imprescindible visitar Huinganco, conocido como “el jardín de la provincia”, a orillas del río Neuquén y al pie de la Cordillera del Viento.

El Complejo Turístico Rayen Mapu ofrece allí tres cabañas totalmente equipadas, con vista al Cerro Corona y a los cipreses más antiguos de América, y un camping con sanitarios, dormis y piscina.

Huinganco es un oasis de verde, con frondosos ejemplares de álamos y pinos, además de gran cantidad de frutales, como guindas, frutillas, damascos, duraznos, ciruelas y rosa mosqueta.

Algunas de esta especias son en parte son cultivadas para hacer dulces, cuyas fábricas están abiertas para que el público pueda observar todo el proceso productivo y también degustar y comprar los productos.

Huinganco posee el primer bosque comunal del país, con más 3.700 hectáreas cultivadas, y su importancia llevó a organizar anualmente en octubre la Fiesta del Bosque.

Allí está el El Museo del Árbol y la Madera, donde se encuentran en exposición troncos petrificados y rodajas de cipreses de más de 1.200 años, considerados los más antiguos de América.

Andacollo, que en lengua quichua significa “brillante en lo alto”, por la existencia de oro en sus tierras, posee valles, montañas y cerros como el Huaraco o Centinela, que pueden ser recorridos a pie o en bicicleta.

El salto del arroyo Huaraco a cuatro kilómetros de Andacollo, resulta un excelente circuito para practicar trekking, en tanto la observación de flora y fauna se impone en los alrededores de lagunas, arroyos y ríos, donde hay cauquenes, bandurrias, variedad de patos, cisnes y flamencos.

En cuanto a la ciudad de Chos Malal, su rica impronta se manifiesta en sus antiguas construcciones y tradiciones, su agradable temperatura y la amabilidad de su gente, que la convierten en una interesante plaza para disfrutar en verano.

En su oferta de hospedaje se destaca un hotel boutique de tres estrellas, “Terra Malal”, a pocas cuadras del casco histórico, con 16 habitaciones, todas con vistas al verde y a las cumbres.

Además, hay variedad de alojamientos menores y de establecimientos gastronómicos, buenos servicios de transporte y combustible, un aeropuerto local, cajero automático y agencia de turismo.

También posee un casino con 140 slots de última generación y ruletas personales de baja y alta denominación, donde también se realizan espectáculos musicales en vivo.

En la ciudad puede visitarse el Museo Histórico Manuel José Olascoaga, que funciona en el antiguo edificio de la Comandancia del Fuerte IV División, y en cuyas salas se exhiben documentos de la Campaña del Desierto, restos paleontológicos y objetos de pueblos indigenas de la zona.

La costanera, que fue remodelada en su totalidad y dispone con aparatos de gimnasia para actividades físicas, es otra opción durante la permanencia en la ciudad.

En las afueras de Chos Malal es común cruzarse con “crianceros” que arrían sus manadas de chivos, el ganado prevaleciente en la zona, por lo que en la ciudad se celebra cada noviembre la Fiesta Nacional del Chivito, la Danza y la Canción, oportunidad única para degustarlos asados a la estaca.

El nombre de Chos Malal es de origen mapuche y significa “corral amarillo”, debido al tono que tienen en otoño las rocas de la zona.

El verano en el norte de la provincia de Neuquén es una opción ideal para aquellos que tienen ganas de sumergirse en la naturaleza, trepar la montaña y sobre todo, para disfrutar la cordialidad de los neuquinos.


Fuente: Télam

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