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Growlers abrió su segundo local en Caballito

Growlers abrió su segundo local en Caballito

Desde el 1 de diciembre de 2017, las mejores cervezas artesanales del país llegaron a  Caballito de la mano de Growlers. La cervecería que pisa fuerte en Palermo eligió este barrio para abrir su segundo local, llevando allí su espíritu callejero, informal, pero a la vez exigente y colaborativo, junto a una cocina simple y sabrosa con la cual esta bebida se lleva muy bien.

Así, honra a su propio nombre y lema: ser un medio de transporte no sólo de productos, sino de ideas, sentimientos y pasiones. Con 30 canillas de cerveza artesanal, cuidadosamente seleccionadas por sommeliers y a su vez rotativas, reafirma ser un extraordinario espacio para descubrir numerosas variedades, aromas y sabores de esta bebida y, también, ser un punto de encuentro entre productores nacionales y quienes desean disfrutar una buena y relajada salida.

Su nuevo local se descubre en la calle Doblas, a metros de Goyena. Es un espacio de altos techos, profundo y abierto a la calle, la que parece integrarse a lo que se convertirá en un callejón de sensaciones. Cuenta con un sector en planta baja, un entrepiso, un patio de invierno y otro abierto, en los cuales puede optarse por mesas y bancos bajos, tradicionales, barras altas, mesas comunitarias y hasta un deck que invita a sentarse como si uno estuviera en el cordón de la vereda.

Todo este ambiente está influenciado por el street art que se percibe en las paredes rotas, descascaradas y con leyendas, en las luces de neón, el hierro, la chapa oxidada, la madera paraíso natural de su mobiliario, las señaléticas de calle y los grandes murales. Estos últimos sobresalen en especial: en el ingreso un jardín pintado de forma vertical, psicodélico, alegre y divertido une la pared exterior con la interior, en el patio, una segunda obra genera la sensación de libertad y despojo y, en el entrepiso, la técnica de arranquismo, cuando la gente arranca los carteles de publicidad en la calle, invita a la libre interpretación.

En cada rincón de esta cervecería y servidas desde una larga barra de hierro y cemento alisado, se disfruta una numerosa variedad de cervezas. La misma, más allá de su rotación, siempre contempla sugerencias que van desde la alta tomabilidad hasta otras de sabores más complejos, percibiéndose diversos estilos como Lager, Honey, de Trigo, Belgian, Weisse, APA, pasando hacia las IPA, Barley Wine, Dubbel y llegando a otras como Stout, Imperial Stout, Porter y Amber Ale. Una de las canillas, a veces más, se destina especialmente a algún homebrewer que realice bachs pequeños, permitiendo así que amantes de la cerveza que elaboran poca producción también tengan la posibilidad de llevar su cerveza a un bar por el tiempo que dure el barril.

Todas, las 30 canillas, se disfrutan durante el happy hour, cuando se la ofrece a un valor especial de $60 la pinta. Esto sucede de jueves a domingos de 18 a 21 horas, y martes y miércoles en horario extendido, de 18 a 22. Además, de este numeroso canillero, se destaca que una de las canillas se reserva a la sidra, también rotativa.

Su barra además incluye cocktails clásicos y una sección de imperdibles mezclas con cerveza, como Ipa Manhattan, con burbon, IPA, Aperitivo Rosso, Angostura y Cereza e Irish Red, que combina whisky Jameson, irish red y pomelo. Y como tampoco podía faltar, se puede ordenar una exquisita a base de sidra con limonada, té negro y romero.

Mientras se bebe escuchando indie y british rock, puede degustarse una cocina informal y casera, con combinaciones pensadas para acompañar cerveza, simples y sabrosas, ofrecidas con un servicio ágil, ordenadas en la barra y acercada por el equipo de runners.

Son muy elegidas las burger, en pan de masa madre, como las de carne, un blend de 50% bife de chorizo, 30% tapa de asado y 20% bondiola de cerdo, con queso azul caramelizado, cebollas asadas bourbon, pesto de rúcula, maní tostado y pepinos agridulces, por ejemplo. También ofrecen una con medallón de falafel y otra de cordero. Todas pueden ordenarse en combo, con papas fritas y pinta de cerveza.

Además en panes de masa madre, una propuesta contundente son los choris, de puro cerdo con un leve picor ahumado. En dos versiones, se sugieren un clásico y otro con una vueltita de sabor: con queso azul, tahine de sésamo, chutney de peras y cebolla morada. Los acompañan unas crujientes papas fritas.

Los amantes de estas últimas, las pueden encontrar en una sección especial con versiones tuneadas. Así no pueden dejar de probarse las papas con guacamole más 2 huevos a la plancha y queso provolone gratinado. Para seguir comiendo con la mano, los chicken tenders se sirven marinados y rebozados en panko y coco rallado, los acompañan papas fritas y un dip de berenjenas ahumadas.

Y la carta se extiende a los rolls, como el picante Burrito de bondiola de cerdo BBQ braseado durante 8 horas, con guacamole, cheddar, nachos y jalapeños en tortilla de trigo y a sugerencias vegetarianas como la Provolone Grill, una provoleta a la parrilla con garrapiñada de maní tostado, sal de naranjas, verdes y cebollas asadas bourbon.

Y, como el nombre de esta cervecería lo indica, aquí también se adquieren y rellenan botellones para llevar cerveza artesanal a donde uno quiera.

Doblas 857, Caballito, CABA
Horarios: MA-MIE-DOM 18.00 A 24.00, JUE 18.00 A 2.00 y VIE-SAB 18.00 A 2.00

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